El ojo de tu vientre me mira.
Esa pupila torcida de tu piel
no deja de escrutarme,
quiere conjurar mi conquista,
la expedición de mis manos en tu cuerpo.
Y me mira sin parpadear
y no puedo sino enfrentarle
y ofrecerle también mi ojo
el que tampoco sabe pestañear.

Tremendamente original y la promesa de juntar los dos ombligos mmmmmmm, suena bien.
ResponderEliminarBesos
Gracias María, sobre todo por ser la primera en comentar y hacerme saber que mi blog literario no fue olvidado ;)
ResponderEliminarUn abrazo,
Ana Rosa
interesante, pero me hubiera gustado mas leer este post en el pupu de la semana, muy bonito, un saludo querida :)
ResponderEliminarVaya, Camarada, ahora sí que me dejaste curiosas, qué es el pupu de la semana?
ResponderEliminarSaludos,
Ana Rosa
Excelente conspiración, excelente texto Ana Rosa..
ResponderEliminarEs verdad, ¿qué será el pupu? Me da miedito...
Besos.
Humberto.
Querido Humberto:
ResponderEliminarGracias por tu visita y sobre todo tu comentario-apreciación. Un abrazo grande.
Ana Rosa
ante estos seres inanimados a una sólo le queda guiñarle un ojo y presentarle tremenda sonrisa... en una de esas se despereza!
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