lunes, 7 de junio de 2010

Ensayo breve sobre la tristeza


Cuando luchamos para que las pequeñas y las grandes tristezas que nos acechan no se conviertan en un presente constante que nos nubla la mirada y nos achica el corazón, recurrimos usualmente a las lágrimas que no son otra cosa que tristezas en estado líquido que se expulsan por lo ojos. En otros casos nos construimos en el alma un cuartito secreto repleto de tristezas y al que acudimos a veces voluntariamente para sentirnos un poco solos y un poco vivos, porque las tristezas son manojos de sentimientos que en cierto momento nos permitieron hacernos un poco más humanos, un poco más sensibles y un poco más miedosos.

Una tristeza no nos hace valientes, una tristeza nos insinúa con diplomacia lo débiles que podemos llegar a ser, lo vulnerable que se presenta nuestro corazón ante un hecho doloroso e irremediable como la muerte, lo implacable que es la realidad y lo desastrosos que pueden verse sus encantos cuando no llevamos puestos los cristales de la mentira.

Cuando pienso en mis tristezas, me pongo triste… cuando las reviso, se me escapan los recuerdos y las lágrimas y termino siempre rodeada de ese miedo odioso que nunca sé cómo superar; ese miedo del que no puedo hablar con nadie por un segundo miedo aún más grande a ser la protagonista de una tristeza aún sin engendrar. ¡Ay, suspiro! No es tan complicado como parece y al mismo tiempo no es tan sencillo como quisiera. Aquí se me traba la inspiración… revueltas como están mis tristezas en este momento de confesión, no puedo sino recordar las que en los últimos años me han dejado una huella de verdad bien profunda, una marquita chillona que acomodo en orden alfabético junto a otras allí, en el único estante amarillo que decora mi cuartito secreto de las tristezas… sólo dos nombres, entiéndase dos ausencias, para después volver a cerrar la puerta de este cuartito tan insoportable: Gaby (mayo 2010)… Teresa (junio 2009).

3 comentarios:

  1. Querida amiga he sentido tu tristeza en mi pecho y también se ha desempolvado mis 4 paredes de tristeza y melancolía, no se de Gaby ni de Teresa pero se de Freddy Alberto (mayo 2009) y se que ahora mismo el esta conmigo tratando de llenar ese vacío oscuro y silensioso que me hace penar, ahora siento las manos y los ojos húmedos por el recuerdo pero lo que aliviana esta densa amargura es mi fé a Dios...
    Amiga te admiro. Sigue adelante ganemos cuates que queremos y recordamos como en los 90's...

    ResponderEliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...