Llegué a Tegucigalpa al amanecer de un día de octubre. El frío de las alturas paceñas se hizo vago recuerdo cuando la primera ráfaga de calor sofocante me dio la bienvenida en el aeropuerto. Empapada de sudor y de curiosidad por conocer la capital hondureña tomé mi maleta y me detuve a esperar al médico que me recogería del aeropuerto para llevarme a mi hotel. Corría el año 99 y el número 24 de mi vida. No tuve que esperar mucho hasta que la figura afable y hospitalaria del doctor Galvez se acercó a saludarme extendiéndome la mano y una sonrisa que me hicieron sentir bienvenida. Era mi primer viaje internacional como consultora de comunicación en salud y sin duda uno de los más reveladores de la realidad centroamericana. La consultoría que se me había encargado no duraría más que dos semanas, así que no había mucho tiempo que perder. Después de dejar mi valija y mi cansancio de viaje en el hotel, el doctor Galvez me llevó al Centro de Salud en el que desarrollaría la investigación. All...
Definir LITERATURA se me hace difícil y sin embargo me arriesgo a ESCRIBIR y así me someto a la crítica y a la lectura. La letra late.