lunes, 30 de julio de 2012

Escondite


La ciudad comparece,
no porque estés ausente,
sino porque te robas los escondites que nadie encuentra.
Son tus rehenes todas las horas que no te he visto,
me has secuestrado la calma,
la parsimoniosa tarea de observar las calles
sin mayor interés científico
Ahora cada vistazo escudriña a fondo las veredas,
las columnas poderosas que sostienen los edificios que le dan sombra a la ciudad
Viendo y reviendo
descubro en las pupilas ajenas
las miradas que un día creí tuyas
¿En qué momento se hizo tan descomunal esta ciudad 
y tan insignificante mi presencia? 

2 comentarios:

  1. bonito poema, es dificil encontrar al que se esconde tan bien.
    salu2

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  2. Gracias por pasearte por aquí y dejar tu huella, Lia :)
    Un abrazo,
    Ana Rosa

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