Subió al minibús, al primero que vio sin importarle a donde la llevara. Abrió su cartera y buscó con desesperación. El espejo no estaba. Rascó hasta los últimos resquicios de tela, pero el maldito no estaba. Se puso a llorar, a derramar lágrimas violeta y pestañas negras sobre sus manos; entre sus dedos ateridos y sus uñas coloradas y bien limadas chorreaban las gordas gotas saladas. No podía verse los ojos, el espejo se había llevado su reflejo, su imagen, el contorno de sus labios sin carmín. Y lloraba en silencio, acurrucada entre sus manos. La miraban con compasión, con curiosidad, con malicia… la miraban. Y lloraba sin saber realmente la razón exacta…. ¿Era por el espejo? ¿Era el mal sabor de la noche pasada? ¿El dolor del desengaño? ¿La tristeza de un destino adivinado? Iba abandonada y sin espejo, el maldito se había llevado su reflejo.
¿Saben dónde nació el padre de Frida Kahlo, Wilhelm Kahlo hace ya 150 años? En Pforzheim, una pequeña ciudad que queda muy cerca de El Pueblito (Söllingen). Con motivo de celebrar a tal personalidad, la Oficina de Cultura de la ciudad de Pforzheim está trabajando en un proyecto de arte, cultura y participación titulado "WIR UND FRIDA" (Nosotros y Frida). Nosotros -es decir, la gente de Pforzheim y todos los interesados en el arte y en Frida, la gran Frida Kahlo. Una parte del proyecto consistió en invitar al público a participar con textos u opiniones sobre Frida Kahlo. ¡Me puse manos a la obra! En octubre envié mi propuesta y en estos días, ¡cuatro meses después!, por fin puedo verla publicada en la página web del proyecto "WIR UND FRIDA" 😊, en la sección denominada "Frida inspiriert" (Frida inspira). Frida y yo El 2 de diciembre de 2019 migré por segunda vez a Alemania. Después de ocho largos y hermosos años en mi tierra natal, Bolivia, empre...
Supongo o entiendo que era tal su desesperación que el no encontrar el espejo fue la gota que colmó el vaso y se sentía perdida sin él.
ResponderBorrarBesos
Querida María:
ResponderBorrarSí, es una forma de entenderlo.
Gracias por visitarme.
Un abrazo,
Ana Rosa