miércoles, 8 de diciembre de 2010

Ocurrencias



I
Se me ocurre que puedo amarte
que te amo quizás,
que hoy te amo y te amé ayer
que te amé en otra vida
en la dimensión del silencio y la caricia

Se me ocurre que la vida es corta para tanto desengaño,
que podría olvidarte y comenzar cada instante una historia,
una nueva historia, una buena historia…
amar al que me ceda camino
olvidar al que me recuerda y sin embargo no camina


II
Ya no me llenan los besos de tu boca,
ya no el paseo dulce de tu lengua por mis labios,
ya no la frescura de tu aliento sobre mi rostro…
todavía espero la palabra, una sola,
un sentido que me demuestre que aún vives, que piensas
que me amas y me sientes,
que me reflexionas y cuestionas
y que no sólo me deseas

Ya no me alimentan tus caricias,
el roce salvaje de tus dedos en mi pecho,
ya no la lectura silenciosa de tus uñas entre mis piernas…

Es la hora de la espera,
y espero el abrazo que me proteja,
que me dé compañía en el tiempo de mi soledad
la mano que antes amante, me dé calor


III
He descubierto tantas cosas en mi vida…
descubrí que la lluvia de campo no es como la citadina.
Una cae apasionada sobre la hierba, sin tregua en la caricia;
la otra desciende furiosa y de prisa.

Descubrí que la primera es dulce
y metálica la segunda,
que la de campo deja huellas que perduran,
que la citadina se acumula entre el cemento y la fatiga.

Descubrí que toda lluvia es mensajera,
que la campesina es intempestiva
y calculadora la citadina,
que entre ambas se descubren y se aman,
que son de agua
de cielo,
misteriosas como necesarias 


IV
Me habrá tomado la delantera esa brisa que me anuncia tu llegada,
habrá pasado ya sin que yo la sienta en mis mejillas
Sin ella me es difícil descubrir tu morada,
el sitio en el que guardas para mí un pedazo de felicidad.

Brisa mensajera, se habrá perdido en el laberinto de la existencia,
quizás quien se ha perdido es quien te busca con tanto afán,
que te supone cerca y siempre lejos,
como se suponen los desconocidos peregrinos del mundo entero

Publicado en la Revista Boreales Nr. 1, Octubre 2010
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